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Cuando nos independizamos de casa de nuestros padres pasamos a ser «independientes», aunque a muchos nos cuesta acostumbrarnos a las labores del hogar, una de las que más se suele resistir es la de cocinar. Son muchos los que recurren a tuppers de mamá para sobrevivir la independencia. Las madres están encantadas de seguir sintiendose que las necesitamos pero no suelen estar tan contentas cuando vamos coleccionando esas fiambreras en casa sin devolvérselas. Además, que en muchas ocasiones con el tiempo estas se vuelven amarillentas debido a mantener demasiado tiempo alimentos que las dañan o tiñen.

Seguro que a muchos de vosotros os cae alguna que otra bronca por no devolver las fiambreras, o por devolverlas amarillas. Por eso os dejamos aquí un truco para que las fiambreras vuelvan a casa de tu madre como nuevas y así ella este feliz y nos siga reglando platos de su exquisita cocina.

Y como de todo se aprende, hemos aprendido que las fiambreras, con el uso, van cogiendo una tonalidad un tanto sospechosa. Por muy limpias que estén, ni el lavavajillas ni el máximo desengrasante le quitan ese color amarillento (o rojizo si han transportado algo con tomate frito) que van adquiriendo.

 

fiambreras

Os cuento cómo solucionar este problema de las fiambreras amarillentas:

Lo primero es intentar, siempre que sea posible, limpiar el recipiente justo tras usarlo. Si no se esta en casa es recomendable en la medida de lo posible pasarle un agua y un poco de papel para intentar quitar la mayor parte de grasa posible.

Pero normalmente esto no es suficiente, así que aquí os dejamos otras opciones:

  • Puedes fabricar una masilla mezclando vinagre y sal e impregnar el interior de la fiambrera, dejándolo reposar durante varias horas. Transcurridas unas horas lo enjuagas y veras el buen resultado. En caso de tener prisa y no ser una mancha muy grande, simplemente podemos impregnar la misma base de la fiambrera con vinagre blanco y de esta manera obtendremos el resultado que buscamos.
  • Una alternativa al vinagre y la sal, es el bicarbonato y el agua. El sistema es el mismo, hacemos una especie de masa que pasamos por la superficie. Luego, hay que aclarar con agua tibia y ¡listo!
  • Para las marcas roja que deja el tomate, un remedio casero es llenar parte del tupper con agua, ponerle lavavajillas líquido, un poco de papel de cocina dentro y meterlo en el microondas un minuto. El papel junto al jabón absorberá la grasa y el tinte del tomate dejando la fiambrera como nuevo.
  • Para los casos de suciedad más incrustada o con peor pinta, podemos aplicar lejía blanca y dejarlo reposar. Luego, claro está, hay que aclarar y lavar muy bien (si tenéis lavavajillas, mejor). El resultado es que se queda la fiambrera como nueva. Esta opción es recomendable solo en casos de extrema necesidad ya que la lejía es muy tóxica y en caso de no lavarse bien podría crearnos una intoxicación.

¿Qué os parecen los trucos? ¿Conocéis alguno más? ¡Nos encantaría conocerlos!

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